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APASIONADO DEL BAILE
A pesar de haber llegado por su talento a países como Rusia, Holanda, España, Italia, Estados Unidos y, por supuesto, reconociéndosele en México, Abraham Lezama considera que aún le queda mucho por aprender dentro de la danza, pero el flamenco es su forma de vida y un medio místico que le permite expresar su sentir.
POR BEATRIZ FLORES CERVANTES
Para Abraham Lezama Juárez, Ingeniero en Sistemas Computacionales de profesión, pero coreógrafo y bailarín por vocación, la danza es la pasión más grande de su vida. Años atrás, recuerda, no pasaba por su mente la idea de que la mitad de su vida la dedicaría a este arte, a esta disciplina, pues provenía de una familia tradicionalista de petroleros que no consideraba que los hombres estuvieran interesados en el baile. Lezama se graduó en la escuela de Agroindustrias de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y, tiempo después, conoció a la mujer que se convertiría en su esposa y en su primera maestra de jazz, despertándole un gran amor por la danza. Así, a los 23 años inicia su formación en la Casa de la Cultura de Reynosa siguiendo los pasos de la danza. Tras sus primeros acercamientos con el baile, Lezama continuó su formación en la escuela de danza de Babil Gandara, en McAllen, Texas; posteriormente en Monterrey, con Sabás Santos, y en la Ciudad de México con Cristina Aguirre y Karina Jiménez. Para mejorar su preparación artística viajó al Viejo Continente y en Rusia estuvo cerca de cuatro años, pasando por Holanda hasta que llega a España en donde las escuelas de Cristóbal Reyes y “Amor de Dios”, en Madrid, lo instruyen en el flamenco. Tras una ardua preparación, inicia en la Unidad Académica Multidisciplanaria Reynosa-Rodhe el proyecto cultural, “Tempo”, en el año 2006, con la finalidad de introducir las propuestas de jazz contemporáneo, ballet clásico y flamenco a los jovenes de la universidad para incentivarlos, siempre y cuando desarrollen un buen nivel. “He creado este proyecto para poder encontrar a quienes puedan desarrollarse y llegar lo más lejos que podamos”, comentó Lezama. Por medio de “Tempo”, dijo, busca ofrecer una alternativa a las personas interesadas en iniciarse en la la danza. Abraham Lezama se considera un hombre idealista y asegura que está atravesando por una etapa de madurez en su vida artística, por lo que desea crecer profesionalmente hasta donde sea posible, participar en convocatorias y obtener más premios. “Quiero llegar lejos junto con los chicos para que tengan becas que les permitan seguir con sus actividades, viajar y asistir a competencias mundiales”, comentó Abraham. El grupo de danza, el que no ha estado constituido por más de diez integrantes, ha cosechado grandes logros, entre ellos, el primer lugar en la categoría de danza folklórica del concurso Interdanza 2010, realizado en la ciudad de Monterrey, así como el Dance Grand Prix of Italy 2010, en la misma categoría, sobre países como Malta, Finlandia, Jordania, Polonia, Italia, Estados Unidos, Chipre... Sin embargo, este viaje no hubiera sido posible sin la confianza y el apoyo de personas, instituciones y empresas que creyeron en “Tempo”. El bailarín y coreógrafo reconoció que ganar este concurso junto a sus alumnos en Cesena, Italia, fue un sueño cumplido que le dejó grandes experiencias, aprendizajes y enseñanzas, como fue el intercambio cultural, la oportunidad de conocer a otros grandes de la danza y, sobre todo, el reconocimiento de figuras de la danza destacadas de Rusia, Holanda e Italia.
LA DANZA MAGICA Las clases de danza complementaron su gran pasión, pues tuvo la oportunidad de ayudar en su formación profesional a jóvenes y transmitirles sus conocimientos. Para Lezama Juárez la danza es una disciplina sumamente difícil, muy demandante y cara, que exige una excelente preparación tanto física como mental. Por tales motivos, recomendó a quienes decidan practicarla estar listos para hacer sacrificios. Recordó que cuando inició el proyecto en la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa-Rodhe, fueron mucho los jovenes que acudieron al llamado guiados, en parte, por la curiosidad, pero también en respuesta a sus aptitudes artísticas. Sin embargo, sólo algunos fueron elegidos para ser parte de “Tempo”, pues no sólo bastaba tener el gusto por el baile, sino que se debían cumplir ciertos requisitos. Señaló que hubo quienes desertaron por la estricta disciplina que hay en el grupo, basada en la actitud, la asistencia, la puntualidad, la constancia y el buen desempeño, mientras que los que decidieron quedarse abandonaron “Tempo” porque no rindieron. La recompensa para los que cumplen con los requisitos, además de formar parte de “Tempo”, es el total apoyo en su desempeño, ya que la universidad y el propio Abraham, por medio de una beca, les otorga vestuario y se les apoya con los viajes, además de que el curso no tiene ningún costo. Actualmente, “Tempo” está formado por dos mujeres con un alto nivel en la danza,quienes han participado en concursos en los que han obtenido los primeros lugares. También los integran alumnos principiantes que se esfuerzan por alcanzar un pleno desarrollo. Reconoció Lezama que durante el trayecto que ha recorrido en este arte, se ha encontrado con personas que se consideran eruditos en la disciplina y no aceptan comentarios, por lo que se ha expuesto a confrontaciones. “Es mejor enseñar a jóvenes que llegan en ceros, porque cuando llegan con conocimientos creen que lo saben todo, por lo que hay que derrumbar ídolos, acomodar cosas y a los chavos les crea un shock”, dijo el bailarín. Hizo hincapié en la importancia de ser humildes, no sólo en la danza, sino en todas las áreas de la vida de un ser humano, pues además de ayudarlo a mejorar, lo motiva a conquistar sus metas. “Los que tienen conocimientos de esta disciplina entenderán más rápido y los novatos deberán estar abiertos para aprender”, mencionó. Por otra parte, Abraham Lezama se manifestó a favor de erradicar el mito de cuestionar la sexualidad de un hombre sólo porque le interesa la danza. “Al bailar la mujer debe transmitir su energía de forma femenina, y los hombres proyectar su gallardía, intensidad y masculinidad. Es decepcionante ver a un hombre con toda su fuerza realizar movimientos femeninos. El temperamento y la forma de desarrollar la danza determina el carácter”, manifestó Lezama Juárez. Lejos de querer complacer a estudiantes o a madres de familia que sueñan con que sus hijas sean unas grandes bailarinas, el coreógrafo comentó que lo importante es ayudar a alcanzar sus metas a quienes realmente amen la danza. “Estoy poniendo al alcance de personas comunes una actividad extraescolar con recursos de alto nivel. Este tipo de entrenamiento es explorado en los teatros y en las tendencias profesionales de danza; aquí lo está al alcance de los que quieran para darle proyección”, comentó. El bailarín de flamenco consideró que la actitud, la constancia, la dedicación, ser disciplinados, un nivel socioeconómico estable y una buena alimentación son requisitos fundamentales para cumplir con las exigencias del baile. Según sus experiencias, muchas veces quienes complementan sus estudios con el trabajo difícilmente pueden realizar actividades extraescolares, debido a la falta de tiempo y las presiones que se presentan. Por lo tanto, recomendó a los jóvenes disfrutar su etapa estudiantil y pensar en el trabajo al egresar de la universidad, pues les permitirá aprovechar el tiempo y enriquecer su aprendizaje. UN ESTILO DE VIDA Abraham Lezama Juárez consideró que el flamenco es una magia y una fantasía, algo místico. Para el bailarín, el flamenco es un vehículo de máxima expresión que le ha dado satisfacciones, además que le permite liberar el estrés de su vida diaria. “Puedo bailar aunque esté dormido, cuando estoy en calma hago movimientos con mis manos o algún taconeíto; el baile tiene toda la pasión y toda la magia, por lo que ocupa la mitad de mi vida”, dijo Abraham. Afirmó que quien desea involucrarse en la danza debe tomarla en serio, pues su práctica no entiende de vacaciones o días festivos y requiere de un entrenamiento de hasta dos horas y de tres a cuatro días a la semana. Agregó que al dejarlo de practicar el cuerpo de los bailarines se atrofia, por lo que alcanzar un nivel profesional requiere de sacrificios, como dejar de lado reuniones con amigos, fiestas, desveladas y hasta comer de más. En tono de broma mencionó que hasta se ha perdido los partidos del mundial, pero ha ganado un estilo de vida sano. La danza, además, le ha permitido ver las cosas de una manera más ligera, más madura y sin tantos tapujos, sin las tribulaciones que se tienen en el mundo, contrario a lo que sucede con la ingeniería, en la que todo está estructurado. Sin embargo, no está desligado del todo de esta carrera, pues actualmente combina la danza con su trabajo en Petróleos Mexicanos. El también miembro del Consejo Internacional de la Danza, explicó que no es fácil aprender a bailar flamenco, por lo que quienes desean hacerlo deben labrar un camino en el ballet clásico y en el jazz para explorarlo. El admirador de grandes bailarines como Vladimir Malakhov, Cristóbal Reyes y Andrés Marín señaló que no hay edad para iniciarse en el mundo del baile, lo importante es el deseo de querer hacerlo. “Yo tenía 23 años cuando lo hice, mis dos alumnas avanzadas iniciaron hace tres años y ahora ya somos campeones europeos”, afirmó Abraham Lezama. Son sus ganas, dedicación, disciplina y esfuerzo los que llevaron al grupo a ser campeones frente a bailarines con diez años o más de experiencia. clase_editor@horacero.com.mx Tels. 929.75.85 al 87. Ext. 106 |
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Comentarios de los Lectores
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ESCUELA DE DANZA |
paola peña Julio 29/2010 10:30:00 AM |
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MI DUDA ES SI ABRAHAM CUENTA CON ALGUNA ESCUELA DE DANZA AQUI EN REYNOSA, ME INTERESARIA SABER Reportar Comentario
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