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CUANDO SE PIERDE LA CALMA




Ser padre de familia es un privilegio, pero también es una de las tareas más difíciles, ya que disciplinar a los hijos es casi un arte.

POR marco antonio avila

¿Cómo actuar en esos momentos en los que ha estado a punto de salirse de sus casillas, mientras su hijo brinca sobre los muebles e ignora sus llamadas de atención?
La psicóloga Lisbet Velasco Legoff le da algunos consejos que seguramente le ayudarán a mantener la calma.
Inicialmente debe evitar gritarles, golpearlos, castigarlos e ignorarlos; son errores que no deben cometerse. La misión de educarlos se basa en tres conceptos básicos: autoridad, disciplina y autocontrol.
Señaló que algunos padres de familia consideran que la autoridad radica en ser mandón, criticar y obligar al niño a obedecer mediante amenazas, pero no es así.
Tampoco se debe pedir “de favor” a los hijos que realicen sus tareas, ya que se pierde el control dándole al niño la opción de obedecer la orden o no.
Velasco Legoff aseguró que la autoridad se gana y se predica con el ejemplo, la constancia y el cumplimiento de lo que se promete.
“Hay que mandar pero también jugar, motivar e invitar al niño a obedecer”, comentó.
Refirió que se debe pedir al niño lo que se quiere obtener de él, no lo que no se desea.
Como ejemplo citó la forma en la que se pide un cono de nieve.
Lo correcto es decir: “quiero una nieve de fresa en cono”; lo incorrecto es: “no quiero una nieve de chocolate”, pues inconscientemente se están abriendo posibilidades de situaciones que no se quiere que hagan.
En consecuencia, el autocontrol se logra mediante inteligencia emocional y consiste en darse cuenta de lo que se siente, piensa y se hace, así el padre no llegará a golpear a su hijo.
Para lograrlo es necesario hacer un alto, sentir, pensar y actuar.

LOS BERRINCHES
La mayoría de los padres de familia han experimentado situaciones incómodas en público, como cuando el niño explota en un mar de llanto por no haberle cumplido un deseo, esto es, hacen su berrinche.
Para enfrentar la situación hay que determinar primero si hay un motivo que lo provocó, pues de lo contrario quizá se trate de una alteración neurosensorial originada por un olor, la ropa, un sonido, etc.
Los berrinches, señaló Lisbet Velasco Legoff, siempre tienen una causa, traduciéndose de esta forma: “mamá tengo miedo, estoy desesperado, las cosas no salieron como yo quise, me siento muy mal”.
Manifestó que los berrinches cumplen un proceso: el inicio, la intensificación y el término.
Asimismo, están formados por varios niveles.
Explicó que el nivel 0 es cuando el niño está tranquilo; el nivel 1 cuando se presenta la inconformidad y el nivel 2 en el momento que se expresa la molestia.
Mencionó la psicóloga que los niveles 3 y 4 regularmente van juntos y es cuando surge la explosión, mientras la recuperación se da en el nivel 5, comúnmente acompañada de un suspiro por parte del niño. Finalmente, dijo, reaparece el nivel 0, el momento de la tranquilidad.

LAS REACCIONES
La especialista señaló la necesidad de estar preparados para saber cómo actuar durante las fases del berrinche.
En el nivel de inconformidad, mientras el niño hace pucheros y muecas, los padres deben negociar con él, hablar, tocarlo y explicarle la causa por la que no puede tener lo que desea.
Aseguró que en este momento aún se puede frenar el berrinche, distrayéndolo en otras cosas. Pero si no hace caso, se le debe decir:
“cuando estés tranquilo estaré contigo”.
Aclaró que en la etapa de explosión, que es cuando el niño da rienda suelta a su emociones, lo mejor es ignorarlo.
El pequeño incrementará su miedo, frustración y ansiedad y al ignorarlo no tendrá con quien pelear.
La fase de la recuperación inicia cuando el niño se da cuenta de que el mundo no es como lo percibía y no obtiene lo que pedía, es entonces cuando necesita a su madre, quien debe hablar con él y explicarle que entendemos sus deseos.
Además, dijo, hay que indicarle la forma correcta para hacer una petición.
Manifestó la psicóloga que a veces no se le da importancia al berrinche ignorando al niño, pero eso puede provocar graves problemas.
Lisbet Velasco Legoff señaló que es importante que las madres de familia reconozcan que el principal cambio debe ocurrir en ellas, pues no pueden llevar a sus hijos más allá de donde han caminado.
clase_editor@horacero.com.mx
Tels. 929.75.85 al 87. Ext. 106
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